Ojos de Tristeza


Mis ojos sangran en la noche cuando ven la luna,


el rayo de luz se adentra en mi lente,


Vera las imágenes de lo que vi, doctora


Llora por los paisajes que se vuelven grises con la ceguera,


No ver, ser un ciego mas en la ciudad de los ojos tapados,


Triste mi corazón sin anteojos para mirar,


Lagrimas que no viven bajo ley de gravedad,


Flotan,


Se van con los recuerdos, las fotografías del pasado muerto,


Los ojos del ciego se van al espacio para ser estrellas,


los lunares de la luna rellenos de agua,


Lagrimas derramadas por el espacio antes de convertirse en polvo,


Quien mira arriba siente el ardor cuando no alcance a mirar,


Los demás reirán por un espectáculo sin entender,


Los ciegos se duplican sin parar,


No me diga doctora, míreme llorar por que se del tiempo gris,


Hubiera nacido ciego, sin saber del color y la forma,


Que hago entonces con lo que vi,


Imaginarlo hasta verlo desaparecer,


Salve mis lagrimas, guárdelas en un tubo de ensayo,


Cada lagrima que derramo me acerca mas a la oscuridad,




Aun ciego no quiero dejar de ver

Pichonadas

VuelA

COLUMBA




Let´s go fly honey…

Ade Keka Monoi



Los palomas del orden de los columbidos (columbidae) es una especie de aves de cuerpo robusto y pico pequeño. Veloces alados y de visión extraordinaria, estas aves saben bien vivir en armonía con el humano. Entre los hombres se le conoce como palomas, tórtolas o pichones. Aunque este ultimo sea usado especialmente para nombrar a las columbida pequeñas.


Ejemplos de una raza prospera, han crecido en igual numero que los humanos, mas sin tanto desgaste. No se manejan con filosofías políticas ni éticas. La supervivencia es la máxima regla.


Cambien en color y forma según la región. Pero es casi seguro que en todas las ciudades del mundo, desde la mas calurosa, la mas salada, hasta las mas helada, tenga en su parque un viejo que tire migajas de pan a un montón de palomas que cuchichean alegremente.


Al no ser considerado una presa apetitosa, casi casi se puede decir que no cuentan con depredadores. Victimas acaso de ser atrapada por el caucho de un automóvil, o la seguridad privada que proveen las mascotas de ellos en sus casas, perros y gatos que las asesinan por el mero gusto, ya que estas especies generalmente tampoco las devoran.


Mas han sabido sobrellevar estos pequeños obstáculos. Siempre capaces de volar cuando los problemas aquejen, alejarse de ellos sin prestarles mayor atención. Pues el problema necesita de carne para existir, y si uno se aleja de ellos estos mueren irremediablemnte.


Ellas, sabidas del don de la paciencia, nos esperan para tomar nuestros espacios, alimentarse de nuestra cocina, vivir de las comodidades de nuestro desarrollo.


Se han acoplado tanto a nuestros pasos que poco nos temen. Si acaso nos dan la vuelta, pero no vuelan ante nuestra burda presencia. Tan solo escapan cuando se ven amenazadas por los humanos mas salvajes, los niños. Talvez la etapa mas natural del hombre, etapa donde utiliza el maximo de su instinto natural.


TEORIA


Si las palomas-columbidae viven con nosotros, en todo lo que construimos como sociedad, si conviven con nosotros en la rutina diaria, si ellas son algo como nosotros, entonces algo también tenemos de paloma. Pues no hay otro aprendizaje del humano que no venga de la convivencia.


Quien acaso no busca ser libre, vivir en un mundo donde todo fuera para todos. Nos es acaso nuestra utopía, disfrute sin trabajo. Acaso no soñamos con volar, una acción que asociamos con la máxima libertad.

¿En que acaso nos convertiríamos si actuáramos como palomas en un mundo de humanos?


Noches Animadas

La ciudad de los fantasmas solloza en las noches de luna. Es cuando las ánimas dejan su guarida para deambular en círculos en el traspatio del epicentro religioso de su urbimensión. Penan sin encontrar salida, penan sin saber que sufren, confiados en que el planeta se acaba justo donde termina la ciudad embrujada.


Me sumergí en busca de sobrevivientes. Intentando encontrar en ellos quien me rescatara de mi naufragio. Deambule sin tocar las calles, gimiendo sin decir palabras, penando como los demás, hasta encontrarla parada sobre una puerta cerrada.


Durante la noche fingimos conocernos, mentimos a desconocidos quienes creyeron que aquellos eran viejos parceros, como si toda su vida se estuviera escrita en miradas cruzadas, en roces y bailes de tango. Levitamos un poco, intentando decir al alma algo mas sincero que unas palabras inventadas rellenas de aire.


Las noches entre fantasmas son extraños momentos fugaces. Son magia que reanima al alma de su letargo. Por que quienes penan buscan desechar sus lágrimas. Por que quienes penan lo hacen en su propia dimensión. Los fantasmas se encuentran entre si cuando mas se necesitan, cuando su dimensiones se cruzan en carne, y recuerdan lo que es sentir el amor que fluye por la punta de los dedos.


No tengo recuerdo de ella, no tengo, mas que la memoria de un sueño transparente. No existió cámara que grabara la imagen de su reflejo que consumí vorazmente. Tonto niño, sabes que no debes de terminarte la nieve antes de tiempo, si tan solo fueras paciente, si tan solo te detuvieras a ver el sol caer, tu te fuiste con el corazón sin pulso, por que tu eres el fantasma, y no quisiste revivir cuando se te acabaron las señales de auxilio, y al final solo te quedo flotar.


El hubiera no existe….


Repítelo mil veces, y créetelo.

CASA


Desde el primer día que dejas el hogar de tus padres, te quedas sin casa. Las llaves quedan colgadas en un alambre cerca de los recibos de la luz. La ultima despedida siempre duele, sin ti, tu cuarto muere. Vagaras por varios espacios, a los cuales adornaras con los pocos recuerdos que cargues en tu morral. Dormirás en veces bien, en veces mal, alguna veces veras el refri lleno de comida, otras muchas relleno de nada.


Regresas a la casa de tus padres y te encuentras con tu cuarto frío, estéril, sin nada que se parezca a ti. Cómo cambian los espacios cuando alojan por mucho tiempo a la soledad. Se vuelve otro espacio donde dormir, en veces bien, en veces mal.


Vagaras por mucho tiempo sin hogar, durmiendo por un sinnúmero de techos que no podrás llamar casa, ni aunque estén tus calzones tirados, ni por que tus libros desojados se formen en filita o la fotografía quede chueca en la pared de yeso. Tu casa no es, nunca será ningún techo que no estuviera dibujado en tu mente.


Casa es mas que un hogar, en una casa quedan fuera los migrantes, casa es donde te quedas, donde descansas años, donde reconoces las esquinas, las arañas que coexisten. Casa es un buen objetivo, que no anhelo por ahora, pero si llego paso a paso a imaginar en mi mente. Por que un día todos tenemos que descansar, colgar el tiempo en el tendedero y dejar que se fermente mientras miras una catarina caminar sobre tu piel.




La impotencia de vivir.


Seria un error pararme frente al mar, buscando sin girar la mirada aquella isla que llaman Haití. Los mapas son curiosos por que se manejan en proporciones que bien podrían ser mentira. Por ejemplo, las ciudades de Cancún y Playa del Carmen se encuentran casi en el mismo paralelo que cruza por el estado de San Luís Potosí. Los siniestros efectos de una educación plana chocan con la circunferente realidad del planeta.


Casi desde su inicio en el tiempo moderno del hombre, una isla en el Caribe fue rebanada con bisturí. Dos pedazos a repartir. Como toda dualidad, los extremos se manifestaron con colores para su fácil reconocimiento general. Del lado derecho el blanco se hizo llamar Dominicana, del lado izquierdo, la tierra se volvió negra con los pasos de los descendientes de los primeros homínidos, ellos la bautizaron como Haití.


Su independencia fue una cesaría prematura. Fueron los primeros, antes que Estados Unidos siquiera lo pensara, antes de que un cura azteca alborotará a los indígenas a las armas, los negros habían resuelto a sangre las diferencias con los franceses. Sin tomarse la molestia, los europeas los dejaron libres, y por aquellos tiempos, los haitianos tenían un futuro prometedor.


Mas algo salio mal. Un mal paso se vino seguido de otro. Un país que mas pronto volvió a sus propios vicios, se hundió en la corrupción, la marginación, la depredación como método de supervivencia. Un país donde un presidente electo es solo un muñeco de vudu que puede ser derrocado con machete al siguiente día de su protesta. Por que alla las cosas no se hablan, las cosas se hacen. Derrocan al presidente, el derrocado busca derrocar, el pueblo se levanta en armas, el vecino se levanta de su silla, cruza y roba viveres antes que vuelvan las nubes con lluvia de anarquia, y las ciudades son solo la cicatriz de una revolución eterna.


Desde los cielos, la frontera con Dominicana da un vistazo claro de la forma en que sobreviven ambos pueblos. Mientras del lado latino, la frontera aun mantiene una selva frondosa, del lado franco los desiertos inundan el territorio. Dudo que algún árbol quiera cruzar la frontera a formar familia, no cuando han visto como las sombras los derrumban para convertirlos en carbón, energético con la que aun sobreviven la extensa mayoría de los haitianos.


En los circos, el presentador introducía con una frase a los hombres que nacen con deficiencias físicas, estos hombres que hasta el todopoderosos ha dado la espalda.


El 12 un temblor de 7 grados sacude al pueblo mas marginado de América. Que mas podrían esperar. El castillo del presidente cayó, el castillo de dios cayó. El castillo de la tierra les manda lluvias con epidemias, sacude de vez en vez de nuevo la tierra para que despierten adentro de los escombros de un edificio que los tiene aprisionados. Y nadie llega a salvarlos. Por eso dicen que la ciudad de Puerto Príncipe se encuentra en silencio inmersa en la anarquía. En quien mas pueden confiar, si nunca nadie ha velado por ellos. Como siempre, serán dejados a su merced a que solucionen a machete limpio su supervivencia.





Luchas marítimas





El paso continuo de las hordas del mar en su conquista por mas tierra, ahora se encuentra con un fiel contrincante en la Riviera Maya. Las olas se han detenido frente a Playa del Carmen, inmersas en curiosidad por los enormes tubos de 36” por 6 metros de longitud que se apilan sobre la arena. En la orilla del Hotel Gran Porto Real, el agua ha destapado la corteza de una barricada de costales rellenos de cemento que se usaron para detener el paso del agua. Y es que el mar se ha vuelto insaciable. Ya no son los huracanes con su fuerza quienes roban los granos de arena, sino el oleaje continuo que va mordiendo poco a poco el pastel de arena, cada minúsculo granito como si fuera su comida preferida. O talvez es agua empujada por agua nueva que llega desde los polos, los turistas y locales lo comentan entre voces, será acaso una señal del calentamiento global.

Para los hoteleros, restauranteros, para todo quien subsiste de Playa del Carmen perder la playa es palabras mayores. Es de suma importancia mantener la blanca arena que con su contraste con el agua turquesa, imagen bandera de un punto turístico reconocido a nivel mundial. Es la razón por la que turistas llegan a vacacionar, a permitirse el lujo de vaciar sus carteras por la comodidad del trópico desarrollado. Pero sin playa, que quedaría de este pueblo turístico, poniendo en jaque su propia existencia. Su propio nombre carecería de sentido, Carmen sola, sin arena, sin turistas, de vuelta al abrazo de la soledad natural. Pero eso no es posible, por que playa es del Carmen, y o vive con ella o muere en el intento.


Entonces vemos que desde la raíz de su nombre, Playa del Carmen necesita de su arena.

La solución pareciera sencillo, si lo que falta es arena, es cuestión de encontrar donde sobre y rellenar donde falta. Son esas ideas que en el micro mundo son sencillas, un niño se empeña en construir un castillo de arena para frenar el paso de las olas. Al final el pequeño llena su cubeta con arena seca, regresa a la pared principal y vierte sobre las ruinas los cimientos de un nuevo imperio.


La avenida Constituyentes, una de las venas principales de Playa del Carmen, podría decirse que termina dentro del mar, pues sobre tierra se conecta con el muelle Ultramar, donde uno puede tomar un barco a la isla de Cozumel. Ahora no hay paso. Listones de precaución se sostienen sobre la pierna de las palmeras. La maquinaria pesada espera ansiosa usar sus colmillos en la tierra, los hombres hormiga merodean por la playa, ansiosos miran al mar, sienten la arena, fuman al sol. Los tubos metálicos se han de conectar uno con otro para recibir de la draga un poco mas de 800 mil metros cúbicos de arena traída de un banco al norte de la isla de Cozumel.

El proyecto de recuperación abarcará 4 kilómetros 200 metros de playas, iniciando en la Avenida Constituyentes y terminando en la zona hotelera de Playacar, región que ha perdido casi por completo las arenas que ofrecen a sus huéspedes.


Mala jugada para aquellos turistas que llegan de Norteamérica y la vieja Europa escapando de los frios invernales. Pobres de ellos quienes habiendo trabajado todo el año para sus vacaciones en el Caribe, llevarse la horrible sorpresa de un escenario lleno de maquinaria aceitosa y una escandalosa sonata de motores con poco ritmo. Impotentes se dedican a tomar en el bar all-inclusive. Algunos miran curiosos el movimiento de los hombres de la arena, imaginando como se vera la nueva playa cuando estén volando de regreso a sus países de origen.

La maquinaria se encendió el domingo 10 por la noche y no piensa parar hasta que la tierra se haya encimado sobre la espuma del mar. El enorme brazo de la grúa conecta una a una las tuberías como si fueran apenas popotes, mientras en completa sincronía trabajan, ganando al día un poco de terreno mas cercano a su destino final.

Un chequesote por 102 millones de pesos ha sido liberado. El gobernador del estado de Quintana Roo tiene la cresta alzada, orgulloso de visitar la zona de recuperación.


Los ojos de todos están puestos en el ruido, en la nueva arena que amanece mañana con mañana. Los lancheros están nerviosos, algunos otros restauranteros se preguntan cuantos metros crecerá la playa, se preguntan que pasara con su establecimiento que presumían frente al mar. Algunos se quejan, argumentan que es esa misma arena la que amortigua la entrada de los huracanes desde el Mar del Caribe.


Las incógnitas nacen día a día mientras continua este enorme proyecto. Unos aplauden, y otros se encojen en el escepticismo. Algunos se preguntan cuanto tiempo de vida tendrá el proyecto, si los arrecifes serán afectados. O el fatalista que ve la maniobra como patadas de ahogado, como si las hormigas fueran capaces de frenar la pisada de un enorme elefante.

Aun así, al final mientras Playa tenga su playa, los turistas continuaran llegando a descansar mientras tiran dólares de sus bolsillos, y por ello la ciudad continuará su vida, en la ciudad maya que desafía las reglas de la naturaleza.

Palmeras Nevadas

Palmeras Nevadas

 

Hay personas que solamente se dedican a seguir el paso de las nubes, pronosticar su camino por las ciudades humanas, y haciendo algo de matemáticas, arrojar datos sobre la temperatura en que habremos de coexistir.

 

Las palmeras. Me pregunto si en verdad hay palmeras reales en este territorio. Caminando entre el pueblo, me encontré con un terreno baldío, totalmente cercado, relleno de las plantas que asumí como autóctonas del lugar. Un hombre pudo estar allí, decidió morir en aquel puesto, mientras se acuesta y toma la tierra de cobija, la aceleración de progreso lo rodeo, edificios crecieron, gente se acerco, incluso lo llegaron a pisar sin pedir perdón. Plantas rastreras aun merodean perdidas, siempre buscando la sal del mar. Perdieron la vista en su objetivo, están a ciegas, oliendo las olas que aparecen y desaparecen para despedirse (es siempre recomendable despedirse de aquellos, aunque sea por huellas con palabras para calmar las inclemencias del corazón) por que tienen el tiempo contado, quedaran sepultadas en la costumbre humana, quienes celebran la muerte con una plasta de cemento.

 

Quiero explicar los intensos fríos que nos aquejan en tiempo en que en el mundo sube las temperaturas. Recuerdo las palabras de un introvertido ( usado aleatoriamente) irlandés con su teoría del tiempo y el espacio explicado básicamente en nuestro reflejo en un espejo. Lo mejor seria dibujarlo. No los molestaría con palabrerías cuasiacadémicas. Listos. Va. El sol, emana rayos de luz y calor que viajan en todas direcciones por el espacio. Los rayos caloríficos nos iluminan de la oscuridad, nos hacen  notar, nos dan reflejo. Sin luz nadie existe. Nuestro reflejo es una prueba de nuestra existencia, vemos el reflejo del señor, ellos miran mi reflejo. Es básicamente como funciona la fotografía. Robo reflejos.

 

Para garantizar nuestra existencia, una simple prueba lo garantiza. Ahora esten sujetos a resultados adversos que pueden desestabilizar la tranquila realidad con la que supuestamente se vive. Mirarse en un espejo y no verse solo puede explicar que somos parte de un sueño, que el espejo no es sostenido y que el espacio tiene una carga menos. Pero no es el caso para los suertudos, que reciben los rayos del sol y se notan en un espejo, pongamos que esto tarda un segundo, nuestro reflejo al espejo frente a nosotros en otro segundo, el reflejo que regresa un tercer y ultimo segundo.[1]

 

Por ende, dice el irlandés a su cuarta pinta, que en nuestro reflejo nos guardamos cuando éramos jóvenes, en aquel momento pasado. Adhiere que es un buen momento para reconocer nuestro camino en la vida.

 

El reflejo es frio, intenten ingresar al mundo dentro del espejo, es decir al pasado. Son tiempo y espacio sin luz, son solo un recuerdo petrificado de lo que fue, siente calor cuando la tomamos con las manos, pero al dejarlo, de nuevo se vuelve un pedazo de hielo en la oscuridad.

 

La explicación. El planeta se esta calentando. Pero debido a la fase de traslación, ahora estamos inmersos en el pasado frío de lo que somos. Indudablemente para un astronauta en el espacio, el blanco espectáculo impresiona. Una uva glaseada. 

 

Falta el tercer y ultimo segundo, cuando llegue el reflejo de quienes realmente somos.

Allí sabremos si todavía existimos.


[1] Hemos de aunar que esto sucede en micronésimas de nanosegundo y consecutivamente, una y otra vez, hasta como dije, cuando uno no existe y el espejo se sostiene solo por las manos transparentes de un fantasma ( McMullen en Ciudades Fantasma pg.67

El Fin

El Fin.

 

Es de buen decir, que cuando algo acaba, es por que esta por acontecer algo nuevo. Al sur de México se ha creado una burbuja de lujo. Un mar de turquesas que se repleta de carne y hueso. Las palmas que resuenan con un beat por segundo. La paz de la selva ha muerto, la conquista del cemento se ha coronado, las luces de neón se esmeran disuadir a los terrestres de las luces originales en el manto estelar.

 

Adiós Hipólito.

 

La muerte de un amigo es dolorosa. Aquellos que se largan llevan todo consigo, no te dejan mas que el recuerdo de una última aventura, del pasado y alguna que otra fotografía donde pudieron compartir el espacio y el tiempo. Sufren los que se quedan.

 

Calles llena de gente, la algarabía del final, el fin del tiempo, la espera de los dias para que mueran frente a nosotros. La luna completa, penetrando con su lujuria la piel de los terrestres. Alcohol, si mucho de esto en los vasos, en los labios y las manos que lo engullen. Ojos dilatados, drogas duras, quijadas trabadas. Se nota a leguas, el degenere que se extiende como plaga. La urgencia de acelerar el proceso de locura, embrutar la razón con sustancias. Un camino entre gente, meneándose al son de la música, viendo a quien los empuja, la rubia que espera del joven con camisa de botones abrochada al pecho que le de mas de la bebida, que la seduzca con lujos, el entendimiento de la noche, de cómo funciona Playa, por que mas allá del mar y las blancas arenas, esta el amor, el sexo entendido en un coqueteo certero, el trueque entre razas para el deleite del cuerpo. Al centro una cruz de pavimento, todas sus astillas de carne y hueso. De los cuatro puntos cardinales continua entrando un río de gente, todos empujando a un epicentro, tan apretado que las pieles unidas semejan un mártir crucificado.

 

Mi demonio lame mi cuello, el fuerte hedor tan inconfundible me domina con su veneno, me pierdo en sus deseos. Continuo mi caminata, apurado viendo los segundos morir bajos las suelas de mis tenis. 4 minutos faltantes. Era una odisea pensar en lo que pensé, pensar que debía tener elixir para llevarme a un éxtasis en un conteo inventado por el hombre. Pero ya estaba allí, inmerso en la costumbre, convencido en ese ritual, aunque fuera uno, solo ese. Mi intención, solo era llevar al año con un vaso de ron. Cuantas veces no lo hice, cuantas veces fue el objetivo, la razón de estar en los lugares. El vicio coronado.

 

Hasta el momento todo según el itinerario, aquel viejo amigo en la barra entendió mi urgencia, me dejo abusar de la espera de otros por mi trago. El mío tenia prioridad, en mi cara estaba pintado. El regreso no se hizo esperar, los pasos se aceleraban con los segundos, se exponenciaban con los centímetros. La marea de cabezas totalmente inmóvil, estancados unos con otros.

 

Me volví un barco rompehielos del polo, imparable antes los icebergs de quejas, los brazos que intentaron detener la fuerza de mi avance. Era posible, aun que mi cuerpo quedara apretado entre las paredes humanas, contenía la respiración, si acaso mi vista que cruzaba con una mujer que se veía lejos de estar divertida. Las manos sucias del mundo. Las señales, la negra factura del fisco. Sufre mas cuando uno no se puede despedir de sus amigos, cuando voltea a buscarlos y no esta. Las partidas de la despedida carecen de sonido, solo el acto natural de sentirlo conmigo cuando descubrí su vacío, atrás de mi el hormiguero, los ojos intentando inútilmente localizar una aguja en el pajar. Hipólito se fue, mi viejo amigo de aventuras no bailara con mis ojos mas, y apenas hoy, lo extraño.